Saturday, February 03, 2007

Secuelas

1

Un día me levanté temprano. Pero no fue aquél. Todo lo que recuerdo de esas veinticuatro horas (y no es mucho -corrijo: es demasiado, sólo que comparándolo con lo que en realidad ocurrió, lo recordado -por mí, no por otros, y ya hablaré de los "otros"- es apenas una mancha casi invisible, débil también -¿cómo podría ser ella, y no "ella", la causa original de todas mis secuelas?-) lleva el signo del dolor, la huella de la autodestrucción.
No decidí suicidarme hasta que cumplí los dieciocho años. Eso no significa que no lo hubiese pensado, sólo que hasta entonces la idea de morir era eso, una idea, digamos abstracta. Por otro lado, ¿la gente suele pensar en la muerte, no?

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