y corrés a cien por hora
la recta que pensás que es la final
y ahora que lo pienso
bien puede serlo al llegar
a la pared roja, quizás
quizás tu nariz sangre
y te duelan todos los huesos
sentís la interminable presión
de tu sangre, la gangrena interna
tu cerebro tiene anfetaminas
que el transa de la esquina dice
es otra cosa
y le das sin asco
una línea y el motor bombea
y otra más
hasta ver las estrellas
que nunca serán tuyas
jamás
por más que corras a mil
a mil por segundo
pero no te queda otra.
Monday, December 10, 2007
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