cuando no haya animales rumiantes
ni cerdos
ni aves, cuando los vegetales se hayan
secado
al fin
existirán laboratorios para
procesar a los idiotas de turno
sacarle piernas, brazos, mentón
"señora, ¿cómo quiere a este autista?"
"¿y aquel con Sindrome de Down,
qué le parece?"
irán puerta a puerta los censistas
anotando datos en carpetas anilladas
todas dicen, en la tapa
"la purga universal"
irán a buscarnos a los barrios bajos
a las esquinas
"usted es idiota"
"¿por qué?"
"porque es pobre"
"ah, soy idiota, ¿y?"
"acompáñeme"
"¿adónde?"
"a servir a la patria"
y los locos, los locos también
caerán, sí, rastrearán veredas hasta hallarlos
yrecostados en parques de probada insanía
la gente obediente
señalará con el dedo
los guardianes de la salud pública
los atraerán con espejos retrovisores
a la olla poular del hambre
nunca popular, nunca de hambre
los idiotas serán el futuro alimento
de las viejas de domingo, acaloradas
y grasientas, nostálgicas de ponches
y caviares
las viejas de domingo
y sus maridos asexuados
parados ante la góndola con los cuerpos
como colgajos goteando, pequeñas reses
descabezadas
y el matarife balancea el cuchillo
y ofrece los genitales
a la señora de domingo
que los besa sin importarle
los resoplidos incomodos
de su marido eunuco
Monday, July 17, 2006
Thursday, July 06, 2006
Odio
Odio a las escuelas a las prisiones
Odio a los gobiernos a las familias
Odio a los líderes a los asesinos
Odio a los predicadores a los mentirosos
Odio al auto-odio al espejo desafiante
el filo de la navaja
que rodea mi cuello
como un cuervo que bebe a la noche.
Odio a los gobiernos a las familias
Odio a los líderes a los asesinos
Odio a los predicadores a los mentirosos
Odio al auto-odio al espejo desafiante
el filo de la navaja
que rodea mi cuello
como un cuervo que bebe a la noche.
Wednesday, June 28, 2006
Hambre
¿Quién tiene más hambre?
¿El que se cae conel estómago seco hacia delante
o el que se limpia las comisuras
de los labios satisfecho,
sentado sobre cuerpos sin cabeza?
El hambre no es un cuervo de mirada gélida,
el hambre no tiene apariencia aterradora;
aquel que sonríe desde su traje sabe del hambre,
aquel que siempre está feliz, ése sabe del hambre;
aquél, el que le jura a Dios le jura para que el hambre no lo toque,
que siga existiendo, pero a él, no.
Apiladas suavemente, las cosas de ayer:
las sillas desvencijadas, un espejo,
un cuarto repleto de melancolía,
de tristezas deformes que me hacen olvidar que es viernes
y todavía no maté a mi jefe.
¿El que se cae conel estómago seco hacia delante
o el que se limpia las comisuras
de los labios satisfecho,
sentado sobre cuerpos sin cabeza?
El hambre no es un cuervo de mirada gélida,
el hambre no tiene apariencia aterradora;
aquel que sonríe desde su traje sabe del hambre,
aquel que siempre está feliz, ése sabe del hambre;
aquél, el que le jura a Dios le jura para que el hambre no lo toque,
que siga existiendo, pero a él, no.
Apiladas suavemente, las cosas de ayer:
las sillas desvencijadas, un espejo,
un cuarto repleto de melancolía,
de tristezas deformes que me hacen olvidar que es viernes
y todavía no maté a mi jefe.
Friday, May 12, 2006
Bazofia antimusical
Pedido de formación de banda
Se requieren personas mayores de quince años, que tengan nulos conocimientos musicales, para formar banda antimusical con ambiciones de destruir todo lo bello y lo bueno que aún sobrevive en el mundo. Imprescindible: sentimientos de autodestrucción y regresión mental, de resentimiento violento e imposibilidad de comunicación mediante medios normales. Se precisa un instrumento que puede ser un palo de escoba o una escobilla, una guitarra desajustada y desafinada y enormes deseos de vivir constantemente intoxicado. No a los covers, o, quizás, un sí rotundo a los covers. Basura conceptual, mierda de tres tonos, nada que salga de esto podremos realizar. Recitales dementes para viejas muertas de miedo, asquerosidad anticultural.
Probablemente, hagamos una película independiente, la cual seguramente ganará en el festival de Cannes.
Se requieren personas mayores de quince años, que tengan nulos conocimientos musicales, para formar banda antimusical con ambiciones de destruir todo lo bello y lo bueno que aún sobrevive en el mundo. Imprescindible: sentimientos de autodestrucción y regresión mental, de resentimiento violento e imposibilidad de comunicación mediante medios normales. Se precisa un instrumento que puede ser un palo de escoba o una escobilla, una guitarra desajustada y desafinada y enormes deseos de vivir constantemente intoxicado. No a los covers, o, quizás, un sí rotundo a los covers. Basura conceptual, mierda de tres tonos, nada que salga de esto podremos realizar. Recitales dementes para viejas muertas de miedo, asquerosidad anticultural.
Probablemente, hagamos una película independiente, la cual seguramente ganará en el festival de Cannes.
Tuesday, May 09, 2006
Carta para la familia al comenzar un nuevo lunes
Porque... ¿quién no ha sentido el íntimo y fresco, y a la vez ardiente, deseo de mandar todo a la mierda? Cansados de la vida diaria, pensamos en tomar un par de cosas, cargarlas en un bolso y partir, sin más. Adonde no nos vea nadie conocido, adonde podamos respirar un aire menos viciado. Esta carta la escribí en un arranque de pasión, un momento muy catártico, de sentimientos mezclados, de ideas que suelen pasar por mi mente muy seguido. La traducción la hice de puro placer, con un programa, y después la retoqué. Espero que lo disfruten.
Adiós. Se empieza por el final. ¿Por qué dejar escritas las razones de mi partida (muchas de las cuales aún no comprendo) escritas en inglés? No lo sé, creo que jamás voy a saberlo. Sí sé qué es lo que quiero. Quiero ser libre. No quiero ser un niño. No quiero estar bajo el brazo de nadie. ¿Qué más no quiero? Por ejemplo, no quiero formar una familia, no quiero tener hijos. No tengo siquiera la perspectiva de tales cosas. Como que no entran en mi sistema, mente, o lo que carajo sea. ¿Entienden? No quiero vivir para llegar a casa luego de diez horas y ver la misma cara de la misma estúpida mujer y la misma cara del mismo estúpido niño en la misma estúpida casa. No quiero ser débil llorando. Odio las lágrimas. Odio que alguien que no sabe apreciar nada conozca mi dolor. Por eso no lo digo. Luego de veintidós años no saben quién soy, y confieso que eso es algo que me divierte. ¡Un extraño viviendo bajo el mismo techo! Pero, sin hacer bromas tontas, esa es la verdad. No quiero seguir así, me siento sofocado, con ustedes alrededor no puedo coordinar dos ideas buenas acerca de mi futuro, si es que esa cosa de veras existe. Por lo pronto, no creo en ella y no creeré su existencia. Tampoco la del pasado. El pasado no existe, no está en ningún lado, y la memoria y los recuerdos son fácilmente olvidables, todo es posible en la mente de un viejo de setenta años, quien con tranquilidad recuerda el sitio exacto donde esconde las monedas de un centavo, pero ignora el hecho de que es viudo hace un lustro. Por eso sólo el presente es real, por eso mañana es una eterna incertidumbre. Por eso no quiero ser padre ni esposo ni abuelo, ni presidente, ni ninguna de aquellas variantes. Quiero correr sin una cadena simbolizada por un anillo en mi dedo anular, quiero tomar alcohol hasta que la cabeza se transforme en una campana enorme, quiero fumar marihuana y mirar una pared buscando hormigas azules, ¡qué sé yo! Quiero tomar mi guitarra y soltar cinco acordes y escribir canciones como salen las palabras, espontáneamente. Quiero ser lo que soy: diferente a ustedes, otra persona. No una persona rebelde, simplemente una persona diferente. Adiós. Se termina por el principio.
Letter for the family when beginning a new monday
Because... who has not the close friend felt and fresh, and at the same time burning, do I want of sending everything to fuck? Tired of the daily life, we think of taking a couple of things, to load them in a handbag and to leave, without more. Where doesn't see us nobody well-known where can breathe an air fewer corrupted. This letter wrote it in an outburst of passion, a very cathartic moment, of blended feelings, of ideas that usually go by my very followed mind. The translation made it of pure pleasure, with a program, and later I altered it. I hope they enjoy it.
Good-bye. It begins with the end. Why to leave written the reasons of my departure (many of which I don't still understand) in English? I don't know it, I believe that I never go that is him. Yes I know what it is what I want. I want to be free. I don't want to be a boy. I don't want to be low the arm of anybody. How more I don't want? For example, I don't want to form a family, I don't want to have children. I don't have at least the perspective of such things. As that don't enter in my system, mind, or what fuck is. Do they understand? I don't want to live to arrive home after ten hours and to see the same stupid woman's same face and the same stupid boy's same face in the same stupid house. I don't want to be weak crying. I hate the tears. I hate that somebody that doesn't know how to appreciate anything knows my pain. For that reason I don't say it. After twenty-two years they don't know who I am, and I admit that that is something that has a good time me. ¡A stranger living under the same roof! But, without making silly jokes, that is the true. I don't want to continue this way, I am suffocated, with you surroundings cannot coordinate two good ideas about my future, if it is that that thing seriously exists. For the time being, I don't believe in her and I won't believe their existence. Neither that of the past. The past doesn't exist, it is not in any side, and the memory and the memories are easily forgetable, everything is possible in the mind of an old one seventy years old, who calmly remembers the exact place where it hides the currencies of a cent, but it ignores the fact that he/she has been for one half a decade widower. For that reason only the present is real, for that reason tomorrow is an eternal uncertainty. For that reason I don't want to be father neither I handcuff neither grandfather, neither president, neither none of those variants. I want to run without a chain symbolized by a ring in my ring finger, I want to take alcohol until the head becomes an enormous bell, I want to smoke marijuana and to look at a wall looking for blue ants,what I know! I want to take my guitar and to loose five chords and to write songs like they leave the words, spontaneously. I want to be what I am: different to you, another person. Rebellious person I´m not, but yes -simply- a different person. Good-bye. It ends for the principle.
Porque... ¿quién no ha sentido el íntimo y fresco, y a la vez ardiente, deseo de mandar todo a la mierda? Cansados de la vida diaria, pensamos en tomar un par de cosas, cargarlas en un bolso y partir, sin más. Adonde no nos vea nadie conocido, adonde podamos respirar un aire menos viciado. Esta carta la escribí en un arranque de pasión, un momento muy catártico, de sentimientos mezclados, de ideas que suelen pasar por mi mente muy seguido. La traducción la hice de puro placer, con un programa, y después la retoqué. Espero que lo disfruten.
Adiós. Se empieza por el final. ¿Por qué dejar escritas las razones de mi partida (muchas de las cuales aún no comprendo) escritas en inglés? No lo sé, creo que jamás voy a saberlo. Sí sé qué es lo que quiero. Quiero ser libre. No quiero ser un niño. No quiero estar bajo el brazo de nadie. ¿Qué más no quiero? Por ejemplo, no quiero formar una familia, no quiero tener hijos. No tengo siquiera la perspectiva de tales cosas. Como que no entran en mi sistema, mente, o lo que carajo sea. ¿Entienden? No quiero vivir para llegar a casa luego de diez horas y ver la misma cara de la misma estúpida mujer y la misma cara del mismo estúpido niño en la misma estúpida casa. No quiero ser débil llorando. Odio las lágrimas. Odio que alguien que no sabe apreciar nada conozca mi dolor. Por eso no lo digo. Luego de veintidós años no saben quién soy, y confieso que eso es algo que me divierte. ¡Un extraño viviendo bajo el mismo techo! Pero, sin hacer bromas tontas, esa es la verdad. No quiero seguir así, me siento sofocado, con ustedes alrededor no puedo coordinar dos ideas buenas acerca de mi futuro, si es que esa cosa de veras existe. Por lo pronto, no creo en ella y no creeré su existencia. Tampoco la del pasado. El pasado no existe, no está en ningún lado, y la memoria y los recuerdos son fácilmente olvidables, todo es posible en la mente de un viejo de setenta años, quien con tranquilidad recuerda el sitio exacto donde esconde las monedas de un centavo, pero ignora el hecho de que es viudo hace un lustro. Por eso sólo el presente es real, por eso mañana es una eterna incertidumbre. Por eso no quiero ser padre ni esposo ni abuelo, ni presidente, ni ninguna de aquellas variantes. Quiero correr sin una cadena simbolizada por un anillo en mi dedo anular, quiero tomar alcohol hasta que la cabeza se transforme en una campana enorme, quiero fumar marihuana y mirar una pared buscando hormigas azules, ¡qué sé yo! Quiero tomar mi guitarra y soltar cinco acordes y escribir canciones como salen las palabras, espontáneamente. Quiero ser lo que soy: diferente a ustedes, otra persona. No una persona rebelde, simplemente una persona diferente. Adiós. Se termina por el principio.
Letter for the family when beginning a new monday
Because... who has not the close friend felt and fresh, and at the same time burning, do I want of sending everything to fuck? Tired of the daily life, we think of taking a couple of things, to load them in a handbag and to leave, without more. Where doesn't see us nobody well-known where can breathe an air fewer corrupted. This letter wrote it in an outburst of passion, a very cathartic moment, of blended feelings, of ideas that usually go by my very followed mind. The translation made it of pure pleasure, with a program, and later I altered it. I hope they enjoy it.
Good-bye. It begins with the end. Why to leave written the reasons of my departure (many of which I don't still understand) in English? I don't know it, I believe that I never go that is him. Yes I know what it is what I want. I want to be free. I don't want to be a boy. I don't want to be low the arm of anybody. How more I don't want? For example, I don't want to form a family, I don't want to have children. I don't have at least the perspective of such things. As that don't enter in my system, mind, or what fuck is. Do they understand? I don't want to live to arrive home after ten hours and to see the same stupid woman's same face and the same stupid boy's same face in the same stupid house. I don't want to be weak crying. I hate the tears. I hate that somebody that doesn't know how to appreciate anything knows my pain. For that reason I don't say it. After twenty-two years they don't know who I am, and I admit that that is something that has a good time me. ¡A stranger living under the same roof! But, without making silly jokes, that is the true. I don't want to continue this way, I am suffocated, with you surroundings cannot coordinate two good ideas about my future, if it is that that thing seriously exists. For the time being, I don't believe in her and I won't believe their existence. Neither that of the past. The past doesn't exist, it is not in any side, and the memory and the memories are easily forgetable, everything is possible in the mind of an old one seventy years old, who calmly remembers the exact place where it hides the currencies of a cent, but it ignores the fact that he/she has been for one half a decade widower. For that reason only the present is real, for that reason tomorrow is an eternal uncertainty. For that reason I don't want to be father neither I handcuff neither grandfather, neither president, neither none of those variants. I want to run without a chain symbolized by a ring in my ring finger, I want to take alcohol until the head becomes an enormous bell, I want to smoke marijuana and to look at a wall looking for blue ants,what I know! I want to take my guitar and to loose five chords and to write songs like they leave the words, spontaneously. I want to be what I am: different to you, another person. Rebellious person I´m not, but yes -simply- a different person. Good-bye. It ends for the principle.
Ejercicios para descubrir el poema desgarrador
Claven a un palo la pata de un gallo y déjenlo colgado, cabeza abajo, aleteando a cinco centímetros del suelo. Luego, cierren los ojos y presten atención; lo que queda es el sonido.
Arranquen todas las flores de un arbusto y pártanlo a la mitad, fijen la vista varios minutos, sin pestañear; lo que queda es la imagen.
Introduzcan agujas de diversos tamaños en las palmas de sus manos; las sensaciones táctiles de los diferentes dolores se conjugarán en un solo, único dolor.
Acercar la nariz a la mierda recientemente defecada; ése es el aroma más asquerosamente poético que existe.
No coman alimentos, fúmenlos, aspírenlos. Tomen un mendrugo de pan y desháganlo, desmenúcenlo en partículas de polvo y traguen las partículas por la nariz hasta no dejar nada. Aliméntense de drogas, sírvanse suculentos platos con hojas de chala, guarniciones de cocaína. Beban flores de floripondio licuadas. Sáquense sangre de la nariz e inyéctensela.
Mezclen todos los sentidos en un vómito bestial y contemplen el resultado.
Claven a un palo la pata de un gallo y déjenlo colgado, cabeza abajo, aleteando a cinco centímetros del suelo. Luego, cierren los ojos y presten atención; lo que queda es el sonido.
Arranquen todas las flores de un arbusto y pártanlo a la mitad, fijen la vista varios minutos, sin pestañear; lo que queda es la imagen.
Introduzcan agujas de diversos tamaños en las palmas de sus manos; las sensaciones táctiles de los diferentes dolores se conjugarán en un solo, único dolor.
Acercar la nariz a la mierda recientemente defecada; ése es el aroma más asquerosamente poético que existe.
No coman alimentos, fúmenlos, aspírenlos. Tomen un mendrugo de pan y desháganlo, desmenúcenlo en partículas de polvo y traguen las partículas por la nariz hasta no dejar nada. Aliméntense de drogas, sírvanse suculentos platos con hojas de chala, guarniciones de cocaína. Beban flores de floripondio licuadas. Sáquense sangre de la nariz e inyéctensela.
Mezclen todos los sentidos en un vómito bestial y contemplen el resultado.
Dios está muerto
y no resucitará mañana
no lo esperen
se ha ido
era bueno en eso
de desaparecer
de cualquier sitio
siempre buceando
entre cuerpos
tiesos y remotos
voló como un águila
dejando atrás
inundaciones y balas
rugió igual que el león
fue presa y depredador
murió como quería
en una orgía de nubes
abrazando el trono
acariciando el lomo
de su tortuga gigante.
y no resucitará mañana
no lo esperen
se ha ido
era bueno en eso
de desaparecer
de cualquier sitio
siempre buceando
entre cuerpos
tiesos y remotos
voló como un águila
dejando atrás
inundaciones y balas
rugió igual que el león
fue presa y depredador
murió como quería
en una orgía de nubes
abrazando el trono
acariciando el lomo
de su tortuga gigante.
Saturday, May 06, 2006
la importancia de ser rico
brillo en tus zapatos
-incluso a horas del día-
un tipo silencioso a tu disposición
te lleva en tu limusina a vos
y a tu puta
tomás champán del bueno
y te rascás la rodilla
delante de la gente fina
podés ser vulgar siempre y cuando
la billetera no se vacíe
el mundo a tus pies
lustrándote la base de las medias
la importancia de ser rico
podés adquirir lo que otros
ni siquiera sueñan
podés tenerlos a ellos también
-por nada-
y te desean las mujeres
y los hombres te envidian
total y completa impunidad:
crímenes por encargo
te estrechan la mano los líderes
del mundo, te la chupan sus esposas
decidís cuándo sembrar hambre
accionás todas las maquinarias
de la guerra
la importancia de ser rico
generaciones futuras besarán tu foto
pronunciarán tu nombre
serás bello y joven por siempre
brillo en tus zapatos
-incluso a horas del día-
un tipo silencioso a tu disposición
te lleva en tu limusina a vos
y a tu puta
tomás champán del bueno
y te rascás la rodilla
delante de la gente fina
podés ser vulgar siempre y cuando
la billetera no se vacíe
el mundo a tus pies
lustrándote la base de las medias
la importancia de ser rico
podés adquirir lo que otros
ni siquiera sueñan
podés tenerlos a ellos también
-por nada-
y te desean las mujeres
y los hombres te envidian
total y completa impunidad:
crímenes por encargo
te estrechan la mano los líderes
del mundo, te la chupan sus esposas
decidís cuándo sembrar hambre
accionás todas las maquinarias
de la guerra
la importancia de ser rico
generaciones futuras besarán tu foto
pronunciarán tu nombre
serás bello y joven por siempre
Contra la seriedad
(No quiero crecer)
Definitivamente, y al notar que los años se alejan, dejándonos nada, o casi nada que valga la pena, empezamos, pues, a comprender que el mundo no pasa de ser un teatro operacional de patologías, de enfrentamientos mentirosos, de esnobismos de café, la tradicional pose del narcisista caprichoso, tan parecido a la vedette de la revista de turno que da asco. Son ellos quienes, desplegando un espectáculo donde la sinceridad no existe y la pomposidad es moneda corriente, aparentan revelarnos el universo, para terminar resultando iguales al ruido de una moneda que, solitaria, cae en un tarro de metal. Son ellos, los señores que detentan el poder no cesan de decirnos: “Sean serios, no pierdan el tiempo en nimiedades, comprométanse con la realidad”. O las instituciones académicas (que abundan), al exigirnos: “Sean serios, no se distraigan, capacítense”. O la Iglesia: “Sean serios, no vacilen, no se burlen de la santa unión”. ¿Cómo no ver en estas instituciones, que, superficialmente, aparentan tan buenas intenciones, el embozo de la mentira? Al construir cerebros a la medida de sus intereses, estos individuos niegan toda posibilidad a la fiesta, al desarreglo de los sentidos, al éxtasis, a la carcajada. ¿Para qué? Voy en pos de la risa atronadora ante la cara del clérigo asustado, la que nos arranque las cadenas que nos enseñaron a llevar con orgullo. Voto a favor de que los políticos anden tal como llegaron al mundo, y dejen así de provocar deseos de escupirlos cuando ofrecen sus discursos mentirosos. Pido que en la Universidad se dicte la cátedra: “La epistemología de la palabra caca”, y que los profesores divaguen entre las mesas las teorías más descabelladas.
Porque... ¿qué ley nos obliga a adoptar la seriedad como práctica? Si resulta cierto eso de que vivimos en un circo de considerables dimensiones, ¿por qué no puedo ser el payaso y reírme de mi propia estupidez y de la que circunda a mi alrededor? ¿Por qué tantas inútiles lágrimas? Es mentira que las lágrimas son patrimonio de la gente sensible. Llorar, llora la señora que, en la telenovela de las tres ve a la protagonista casarse con el villano. Hay otros caminos para expresar la sensibilidad propia, y me parecen dueños de una valentía y una potencia de la que la tristeza carece.
Esa es la idea que esconde a la felicidad. El hombre no nació serio, y, en todo caso, tiene en sí tantas cantidades de seriedad como de desparpajo, como también similares dosis de inteligencia y frivolidad, las suficientes para que, llegada la hora, la personalidad que uno se forje salga de una mezcla heterogénea, las suficientes para que la decisión recaiga sólo en nuestras manos.
Ojalá fuera una cuestión de libertad de expresión. Pero me temo que va más allá. Desde chicos, nos enseñan a alimentar el parásito del respeto, diseminado en miles de variantes, a saber: el respeto a los mayores, el respeto a la autoridad, el respeto al poder, el respeto a La Ley, el respeto. Véase que, prestando mayor atención, tanto los mayores, como la autoridad, el poder y La Ley son partes de un corpus, donde los roles van y vienen, donde un mayor puede ser, al mismo tiempo, el poder, donde sólo se intercambia un nombre por otro, una figura por la de al lado, una frase armada por otra frase armada. Es evidente que el amor por el respeto que nos inculcan (que va de la mano con la seriedad en la práctica) no es sino el amor por el respeto a ELLOS, por lo que buscan etiquetarnos, transformarnos en hombres y mujeres de sociedad, hacernos adultos, formados y serios.
Nos educan. Desde chicos, en el colegio, aprendemos a perder el sentido lúdico de la vida, aprendemos el sabor del fracaso de despertarse a la mañana, aprendemos la seriedad en el rostro abotonado, a llevar la camisa impecable, a someternos, a pensar como la manada quiere que pensemos. Aprendemos a enfilarnos, cual filas uniformes y grises, hacia la sociedad, a caernos de bruces en ella. Aprendemos a no soñar, aprendemos a naufragar en la rutina tediosa para implorar un rato de sueño, aprendemos a revivir los días en pesadillas que nos desvelan a mitad de la noche. Aprendemos el deber, los códigos civiles, aprendemos a tener ideas “correctas”. Aprendemos la conformidad: ya adultos nos casaremos bajo el amparo de Dios, formaremos una familia, tendremos un trabajo mediocre. Habremos perdido la oportunidad. Seremos los muertos vivos del futuro, incapaces de reírnos, buceando en un futuro improbable a nuestras frustradas ambiciones, y añorando un pasado distante y borroso.
Para finalizar, unos versos de la canción de Tom Waits “No quiero crecer” (I don´t wanna grow up), versionada por The Ramones en su último disco, “Adiós Amigos”:
No quiero estar lleno de dudas
No quiero ser un buen boy scout
No quiero tener que aprender a contar
No quiero tener la cuenta más grande
No quiero crecer
(No quiero crecer)
Definitivamente, y al notar que los años se alejan, dejándonos nada, o casi nada que valga la pena, empezamos, pues, a comprender que el mundo no pasa de ser un teatro operacional de patologías, de enfrentamientos mentirosos, de esnobismos de café, la tradicional pose del narcisista caprichoso, tan parecido a la vedette de la revista de turno que da asco. Son ellos quienes, desplegando un espectáculo donde la sinceridad no existe y la pomposidad es moneda corriente, aparentan revelarnos el universo, para terminar resultando iguales al ruido de una moneda que, solitaria, cae en un tarro de metal. Son ellos, los señores que detentan el poder no cesan de decirnos: “Sean serios, no pierdan el tiempo en nimiedades, comprométanse con la realidad”. O las instituciones académicas (que abundan), al exigirnos: “Sean serios, no se distraigan, capacítense”. O la Iglesia: “Sean serios, no vacilen, no se burlen de la santa unión”. ¿Cómo no ver en estas instituciones, que, superficialmente, aparentan tan buenas intenciones, el embozo de la mentira? Al construir cerebros a la medida de sus intereses, estos individuos niegan toda posibilidad a la fiesta, al desarreglo de los sentidos, al éxtasis, a la carcajada. ¿Para qué? Voy en pos de la risa atronadora ante la cara del clérigo asustado, la que nos arranque las cadenas que nos enseñaron a llevar con orgullo. Voto a favor de que los políticos anden tal como llegaron al mundo, y dejen así de provocar deseos de escupirlos cuando ofrecen sus discursos mentirosos. Pido que en la Universidad se dicte la cátedra: “La epistemología de la palabra caca”, y que los profesores divaguen entre las mesas las teorías más descabelladas.
Porque... ¿qué ley nos obliga a adoptar la seriedad como práctica? Si resulta cierto eso de que vivimos en un circo de considerables dimensiones, ¿por qué no puedo ser el payaso y reírme de mi propia estupidez y de la que circunda a mi alrededor? ¿Por qué tantas inútiles lágrimas? Es mentira que las lágrimas son patrimonio de la gente sensible. Llorar, llora la señora que, en la telenovela de las tres ve a la protagonista casarse con el villano. Hay otros caminos para expresar la sensibilidad propia, y me parecen dueños de una valentía y una potencia de la que la tristeza carece.
Esa es la idea que esconde a la felicidad. El hombre no nació serio, y, en todo caso, tiene en sí tantas cantidades de seriedad como de desparpajo, como también similares dosis de inteligencia y frivolidad, las suficientes para que, llegada la hora, la personalidad que uno se forje salga de una mezcla heterogénea, las suficientes para que la decisión recaiga sólo en nuestras manos.
Ojalá fuera una cuestión de libertad de expresión. Pero me temo que va más allá. Desde chicos, nos enseñan a alimentar el parásito del respeto, diseminado en miles de variantes, a saber: el respeto a los mayores, el respeto a la autoridad, el respeto al poder, el respeto a La Ley, el respeto. Véase que, prestando mayor atención, tanto los mayores, como la autoridad, el poder y La Ley son partes de un corpus, donde los roles van y vienen, donde un mayor puede ser, al mismo tiempo, el poder, donde sólo se intercambia un nombre por otro, una figura por la de al lado, una frase armada por otra frase armada. Es evidente que el amor por el respeto que nos inculcan (que va de la mano con la seriedad en la práctica) no es sino el amor por el respeto a ELLOS, por lo que buscan etiquetarnos, transformarnos en hombres y mujeres de sociedad, hacernos adultos, formados y serios.
Nos educan. Desde chicos, en el colegio, aprendemos a perder el sentido lúdico de la vida, aprendemos el sabor del fracaso de despertarse a la mañana, aprendemos la seriedad en el rostro abotonado, a llevar la camisa impecable, a someternos, a pensar como la manada quiere que pensemos. Aprendemos a enfilarnos, cual filas uniformes y grises, hacia la sociedad, a caernos de bruces en ella. Aprendemos a no soñar, aprendemos a naufragar en la rutina tediosa para implorar un rato de sueño, aprendemos a revivir los días en pesadillas que nos desvelan a mitad de la noche. Aprendemos el deber, los códigos civiles, aprendemos a tener ideas “correctas”. Aprendemos la conformidad: ya adultos nos casaremos bajo el amparo de Dios, formaremos una familia, tendremos un trabajo mediocre. Habremos perdido la oportunidad. Seremos los muertos vivos del futuro, incapaces de reírnos, buceando en un futuro improbable a nuestras frustradas ambiciones, y añorando un pasado distante y borroso.
Para finalizar, unos versos de la canción de Tom Waits “No quiero crecer” (I don´t wanna grow up), versionada por The Ramones en su último disco, “Adiós Amigos”:
No quiero estar lleno de dudas
No quiero ser un buen boy scout
No quiero tener que aprender a contar
No quiero tener la cuenta más grande
No quiero crecer
Wednesday, May 03, 2006
Sobre el exquisito arte del robo
Dice uno de los diez mandamientos: "No robarás". Eso ya de por sí presupone una eternidad de infiernos para el culpable, o por lo menos, un purgatorio de idénticas proporciones, algo equivalente a llegar a los cincuenta años para sentarse ante el espejo y reprocharse las malas palabras que uno pronunció a lo largo de su vida, con la salvedad que aquí todos te señalan con el dedo y no se tienen pruebas para negar nada. Pues bien, si usted es uno de los que temen a los fuegos y va por la vida a paso seguro, cuidándose de pisar las flores del vecino por temor a que éste lo denuncie a la Policía 2, entonces hará bien en saltearse el resto de este artículo.
Si, en cambio, usted guarda en su interior una íntima desconfianza a la real existencia de los fuegos eternos, y mejor, si se considera una persona con demasiados pocos escrúpulos -como yo- quizás esté dándole información inútil, pues ya debe de saber lo suficiente del arte como para recibir consejo, posiblemente mucho más que lo que yo puedo decir al respecto. Sin embargo, le sentará bien leer las siguientes líneas, ya sea para ver en ellas su propia experiencia, o, sencillamente, para saber -más bien corroborar- una cosa: amigo, no está solo en el mundo.
Yo no empecé con esto: la sabiduría delictiva de los animales
El robo, junto con la prostitución, es uno de los oficios más antiguos de la historia universal. Ya antes de que el hombre completara el trabajo de erguirse sobre sus dos piernas y dejara atrás su condición simiesca, para transformarse, poco a poco, en lo que es hoy, existía el arte del hurto, practicado hasta el hartazgo en el ámbito del reino animal, como método de supervivencia.
La hiena es conocida por movilizarse en manadas de siete u ocho ejemplares, junto con los cuales "roba" la presa que otro animal ha cazado. Podemos ver este ejemplo repetido en las bandas numerosas que penetran el interior de casas o bancos, gritando y portando las armas verticalmente. El arma de las hienas es su aullido, que al oído humano parece una carcajada. De ahí lo de la "risa de hiena". El depredador menor huye, asustado, y la manada disfruta del hurto, y sale inmediatamente en busca de otra víctima.
Algunos animales son más creativos. Un ejemplo de esto es el zorro. Cuando la noche es completa, este animal, tan conocido por su astucia, avanza sigilosamente por el bosque, sin ser descubierto jamás. Todo le sirve: huevos, pequeños animales indefensos. Parecido, aunque diferente, es el modus operandi de la comadreja. Igual de sigilosa que el zorro, y no menos astuta, la comadreja ingresa por los huecos de los graneros y arma un despilfarro entre las gallinas del lugar robándole los huevos. Más despiadada que su compañero de los bosques, la comadreja no duda en cometer grandes asesinatos si la situación lo requiere, a saber: que el robo no pueda llevarse a cabo, o bien, que la carne fresca de las gallinas le sea más apetitosa, o, quizás, que siendo tan glotona, prefiera las dos cosas.
Los zánganos hicieron fama de mal vivientes y vividores. La gracia con la cual extraen la miel del panal hace las delicias de millones de hombres, que intentan continuar, con diverso éxito, con la milenaria tradición, aunque lo hacen silenciosamente, ofendiéndose cada vez que alguien los llama zánganos. Por lo general, estos hombres son conocidos como "señores", mote que trasladan a cualquier lado, en especial a fiestas y reuniones, donde abundan las probables víctimas de su robo.
Por no hablar de los mapaches, que no se conforman con alternar la caza con el robo hecho y derecho, sino que se encargan de lavar la comida delante del damnificado (los mapaches no generan saliva), haciendo que el pobre cazador cazado contemple cómo un rico conejo, agua mediante, se transforme en un trozo de rata infecta.
¿Y qué decir, entonces, de los gatos, que entran a hurtadillas a nuestros patios y le arrebatan la comida a nuestros perros, que duermen tranquilos su siesta de la tarde sin percatarse en absoluto de que en unos segundos van a quedarse sin bocado para la noche? Sin duda, el tema de los gatos es un ejemplo por excelencia del ladrón con alto estatus social, del ladrón aristocrático. No olvidemos que, en el Antiguo Egipto, los gatos eran animales sagrados. Así lo inmortalizan miles de los millones de jeroglíficos que adornan las tres pirámides de Gizeh y otras estructuras menores, donde el gato encabeza solemnes rituales, rodeado de acólitos que lo veneran de rodillas.
En los tiempos que corren el gato ya es considerado un animal sagrado (o por lo menos no como en la antigüedad). El dato no es oficial, e inclusive es anacrónico, pues en la época en la cual fue escrito los gatos no gozaban del estatus de deidades, pero es sabido que muchos felinos piensan que esta pérdida de respeto se debe a la aparición de Plutón, famoso por encarnar al Gato Negro en el relato de Edgar Allan Poe. Es éste, probablemente, el ejemplo clásico del gato traidor, el que lleva a su dueño a la horca, luego de descubrir ante las autoridades el lugar donde éste había escondido el cadáver de su esposa, asesinada en un lapsus de locura. Sin embargo, hoy por hoy, a pesar de ser ladrones confesos, o quizás por eso mismo, los mantenemos en casa, les prodigamos comida, afecto, una caja de arena y kilos de lana desembrollada. Pero, en lugar de enojarnos con su actitud delictiva, les instamos a que se empeñen en mejorar su ardid cada día. Esto es así porque el gato, como ladrón, es utilitario a otros fines. Dejemos un gato en nuestra puerta. Démosle de comer un tiempo. Luego, progresivamente, suspendamos las raciones. El animal inmediatamente irá a llenar su estómago a la casa del vecino. Si no lo lograse con artimañas (ronroneos, maullidos, roces constantes contra la pierna) lo logrará por otros medios, por ejemplo el de esperar paciente entre las sombras a que el vecino o vecina salga de su casa para entrar en ella, o bien, el ya harto conocido truco de pasear por las narices del perro dormido en el patio delantero, dar uno o dos giros y salir corriendo hacia el árbol más cercano con el objeto del robo entre los dientes.
"Roba a otro ladrón y tendrás cien años de perdón", o cómo un ladrón logra la aclamación del pueblo
Robin Fitzwalter, hijo del conde de Sherwood, instalado en el bosque del mismo nombre, junto a un grupo de fieles, atacaba a los cortesanos del príncipe Juan Sin Tierra y repartía los bienes entre los pobres, por lo que, con el correr de los meses, fue ganando fama y apreciación como salteador de caminos, y empezó a ser llamado Robin Hood, por la capucha que siempre lucía sobre su cabeza. Se comentaba que la habilidad de Robin con el arco era tan prodigiosa que, luego de pasar un tiempo escondido en los bosques de Sherwood, se presentó con sus amigos a un torneo de tiro con arco en una ciudad próxima. Dice, en el texto, de autor anónimo, que relata su vida: "Todos los premios del torneo los acaparó el grupo de Sherwood. Finalmente, la última prueba, recompensada con una bolsa de monedas de oro, la superó sin dificultad Robin Hood para asombro de todos los presentes.
"Cuando el alcalde de la ciudad entregó el premio al vencedor, le preguntó su nombre. Robin, vestido como un caballero y sin su típica capucha, contestó:
"-Mi nombre es Robin Hood.
"La carcajada fue general. Cuando las risas cesaron, el alcalde volvió a preguntar al ganador por su nombre.
"-Señor, ya os lo he dicho. Mi nombre es Robin Hood.
"El alcalde comprendió entonces que el desconocido no estaba bromeando. Llamó a gritos a sus soldados para que lo apresaran. Pero era demasiado tarde. Robin y los suyos habían huido a todo galope en sus caballos."
Otra famosa anécdota relata la incursión de Robin y los suyos al castillo de Hugo de Reinault, a fin de rescatar a Mariana:
"Robin reunió a todos sus hombres. Ya sabía que Mariana se hallaba en el castillo de Hugo de Reinault, como antes había sucedido con Much y Richard At Lea. Debían trazar minuciosamente el plan que les permitiera conseguir su liberación.
"Estaban discutiendo cómo realizar el ataque al castillo, cuando los vigilantes advirtieron que un caballero se acercaba al galope.
"A los pocos minutos, un misterioso caballero apareció ante ellos. Robin sujetó las bridas del caballo.
"-¿Quién eres que te interpones en mi camino?- preguntó.
"-¿Acaso no sabéis que en Sherwood no se puede entrar sin mi autorización? ¿Por qué habéis elegido este camino?
"-¿Me encuentro frente a Robin Hood y los suyos? Me habían advertido sobre este peligro, pero deseaba conocerlos y conocer las razones que les han llevado a enfrentarse a los normandos.
"-Pero vos lleváis escudo y armas normandas- dijo Robin, muy impresionado por la misteriosa figura y por la seguridad de su tono.
"-Lo soy, joven. Pero no debes considerarme un enemigo por el momento. Deseo conocer los motivos que os han llevado a enfrentaros al príncipe Juan. Si me parecen razonables, podéis contar conmigo. Si no es así, os combatiré.
"Durante algunas horas, Robin contó su historia al desconocido. Éste escuchó con gran atención y después pidió a Robin que le dejara descansar un rato para meditar su decisión.
"-Os ayudaré- anunció el caballero poco después. Vuestras razones me han convencido. Estoy a vuestras órdenes.
Cuéntase que, después de largarse de haber rescatado a Mariana y de haber cargado todo lo que era de valor, incendiando la fortaleza luego, Robin buscó al caballero que los había ayudado. Ni rastro de él. Nadie recordaba haberlo visto en los últimos momentos.
Hete aquí, pues, el ejemplo del ladrón que honesto que ofrece, del ladrón desprendido, una especie ya extinguida en el mundo, la cual podemos apreciar sólo en los textos que relatan sus peripecias.
Mercenarios: el ladrón asalariado o el sueldo de ladrón
Aunque se conocen más -y mejor- por su oficio de asesinos a cuenta, repetido hasta el hartazgo por la cinematografía de Hollywood y por sus series, tempranas o posteriores a los filmes, los mercenarios ladrones forman un conglomerado vasto, que por lo general actúa fuera de la ley o para la ley. Inclusive hay casos en los cuales el mercenario ladrón actúa fuera del marco legal y, a la vez, trabaja para una autoridad. Tal es el caso de los presidiarios que son soltados por sus carceleros para que delincan libremente, con la condición de que a la noche regresen al cobijo de sus celdas. Esta actividad, por supuesto, conduce a una mejora en las condiciones del preso en cuestión, que se traduce en beneficios muy apreciados como son: una celda de lujo para él solo con baño incluido, comida buena, una mujer en la cama todos los fines de semana, televisión, libros a granel, provisión diaria de alcohol y drogas; o bien, otros más humildes -aunque no menos estimados- como: cesación de actividades físicas, protección contra violaciones o ropa de mediana calidad.
Inmortalizados por el cine, los espías son una variante meticulosa del ladrón. Dedicados a robar solamente información valiosa, y poco o ningún objeto, ayudaron a perpetuar -o derrumbar- muchos imperios. Muchos de ellos adscribían a la causa, por lo que es inexacto hablar de ellos como mercenarios. Pueden ser patriotas o locos, o aventureros estatificados, trabajando para la patria, y al mismo tiempo llenando sus bolsillos. Estados Unidos e Inglaterra gozaron de una población de espías tan extensa, que varios de ellos se convirtieron en escritores de éxito. Ahí tenemos a Jhon Le Carré o Graham Greene que agotaron ediciones enteras de sus libros de espionaje. O Ian Fleming, que inmortalizó a su alter ego James Bond en decenas de títulos.
Pero, tarde o temprano, el amor a la bandera no alcanza, y cualquier gobierno hecha mano a los mercenarios. ¿Qué hubiera sido de la Alemania nazi sin sus espías a sueldo, infiltrados entre los rusos? ¿Y qué le habría pasado a la Unión Soviética sin sus mercenarios enviando información desde Berlín mismo, lo que llevó al derrocamiento del régimen del Fuhrer, algo impensado un par de años antes?
Políticos y empresarios: hacerse rico de la noche a la mañana con el trabajo (y el dinero) de otros
He aquí el ladrón más evolucionado, aquél que, lejos de desdeñar cualquiera de las artimañas de los especimenes precedentes, busca reunirlas a todas. Puede ser, a la vez, y sin pestañear: ratero, estafador, asesino, traidor; puede, en ocasiones, comportarse igual que un animal; puede inclusive dedicarse a actividades ajenas al robo si la situación lo amerita como violar o hacerse violar a él mismo, desaparecer personas, ocultar datos, mentir, y decir la verdad, o decir la verdad mintiendo. Damas y caballeros, con ustedes: los políticos y los empresarios.
No es necesario recurrir a la ficción literaria, cinematográfica o televisiva para dar cuenta de ellos, ya que son tan abundantes y ocupan cualquier sitio en el globo a tal punto no existe nación, colonia o isla paradisíaca que no posea unos cuantos. Sin embargo, cabe nombrar a un par, absolutamente ficticios, o no -quién sabe-, que lograron convertirse en celebridades. Uno es Lex Luthor, el arhienemigo de Superman, "la mente perversa más poderosa del planeta". O el Gran Hermano de George Orwell, aquélla la fábula de horror y desesperanza que se llamó 1984. GH, el enemigo invisible de quienes, como Wiston Smith, odiaban al régimen e imagen de adoración del resto de Oceanía, que, lavada la cabeza bajo el aplastante gobierno del Insog (Socialismo Inglés), seguía los designios del hombre de facciones endurecidas y bigotes abundantes, cuya existencia no estaba asegurada.
Escribió Maquiavelo, en el célebre libro El Príncipe: "Divide y reinarás". Desde allí, numerosos gobernantes buscaron ahondar en la frase, llevándola a su uso práctico. En 1976, en la Argentina, una junta militar encabezada por el general Rafael Videla tomó el control del país, conduciendo el precepto de la división a la exageración. Frases como: "Algo habrá hecho", o: "¿Sabe usted dónde está su hijo?" dividieron al país en dos partes: El Gobierno y los otros. El Gobierno era El Estado, El Mercado, La Iglesia, La Familia. Los otros eran "zurdos", simplemente. Por medio del terror, los generales de las tres juntas que gobernaron hasta 1983 ejercieron todas los métodos habidos y por haber: torturas, robos, asesinatos, atrocidades sexuales. Hicieron publicidades donde mostraban cuán grande era La Argentina, y qué equivocados y qué malos eran los otros. Obras públicas espectaculares, el mundial de fútbol de 1978 y artimañas similares les fueron útiles para desorientar a la población, mientras mataban a cualquiera que osaba levantar un poco la voz en medio de tanto ruido. A las organizaciones de derechos humanos extranjeras, que llamaban la atención por las violaciones que se cometían en la Argentina, les respondían con frases gancheras: “Los argentinos somos derechos y humanos”. Sólo cuando el tema de los desaparecidos era incontrolable, Videla pronunció una frase que quedó para la historia: “Un desaparecido es un ente, algo, alguien que no está”.
Menem, quizás, el artista del robo más sutil que ha dado la Argentina, se subió al pueblo al hombro con su: “Síganme, que no los voy a defraudar”. Empezó pobre y terminó millonario y con una sonrisa enorme. Empezó vestido de gaucho, encima de un caballo, remedando a Facundo Quiroga y terminó de traje besando la mano de los representantes del FMI. Pero no habría sido Menem sin Cavallo, su fiel ladero y mano derecha, creador de la obra del arte fraudulento más grande de la historia: La Convertibilidad. Así, y de la noche a la mañana, un peso valía tanto como un dólar y la gente salía a gastar el dinero, mientras se hacían concesiones para vender YPF y transformar al trabajo en una changa, y a la changa, en nada. Federico Klemm, Charly García, Diego Maradona, Moria Casán fueron algunas de las celebridades que contribuyeron al inmenso lobby menemista. Empresarios como Macri (padre e hijo) y Roca se beneficiaron con la política del uno a uno hasta tal punto que Macri hijo se presenta a cada elección como el candidato (la información no es oficial) “sucesor del presidente más grande en la historia de la Republica Argentina”, dicho tan frecuente del dueño del Canal Nueve, del diario Infobae, la radio FM. La Mega, la radio AM. diez, y otros emporios e incuestionable amigo del doctor Saúl, Daniel Hadad.
Conclusión
¿Qué más decir? Si aún continúan vivos, muy poco. Sólo espero haberles hecho pasar un rato agradable antes de comenzada la actividad diaria. Para despedirme de todos ustedes, ladrones, grandes o pequeños, rateros o estafadores, clandestinos o legales, encumbrados o marginales, pungas o versificadores de fina inteligencia, una frase: ¡A robar, que se acaba el mundo!
Dice uno de los diez mandamientos: "No robarás". Eso ya de por sí presupone una eternidad de infiernos para el culpable, o por lo menos, un purgatorio de idénticas proporciones, algo equivalente a llegar a los cincuenta años para sentarse ante el espejo y reprocharse las malas palabras que uno pronunció a lo largo de su vida, con la salvedad que aquí todos te señalan con el dedo y no se tienen pruebas para negar nada. Pues bien, si usted es uno de los que temen a los fuegos y va por la vida a paso seguro, cuidándose de pisar las flores del vecino por temor a que éste lo denuncie a la Policía 2, entonces hará bien en saltearse el resto de este artículo.
Si, en cambio, usted guarda en su interior una íntima desconfianza a la real existencia de los fuegos eternos, y mejor, si se considera una persona con demasiados pocos escrúpulos -como yo- quizás esté dándole información inútil, pues ya debe de saber lo suficiente del arte como para recibir consejo, posiblemente mucho más que lo que yo puedo decir al respecto. Sin embargo, le sentará bien leer las siguientes líneas, ya sea para ver en ellas su propia experiencia, o, sencillamente, para saber -más bien corroborar- una cosa: amigo, no está solo en el mundo.
Yo no empecé con esto: la sabiduría delictiva de los animales
El robo, junto con la prostitución, es uno de los oficios más antiguos de la historia universal. Ya antes de que el hombre completara el trabajo de erguirse sobre sus dos piernas y dejara atrás su condición simiesca, para transformarse, poco a poco, en lo que es hoy, existía el arte del hurto, practicado hasta el hartazgo en el ámbito del reino animal, como método de supervivencia.
La hiena es conocida por movilizarse en manadas de siete u ocho ejemplares, junto con los cuales "roba" la presa que otro animal ha cazado. Podemos ver este ejemplo repetido en las bandas numerosas que penetran el interior de casas o bancos, gritando y portando las armas verticalmente. El arma de las hienas es su aullido, que al oído humano parece una carcajada. De ahí lo de la "risa de hiena". El depredador menor huye, asustado, y la manada disfruta del hurto, y sale inmediatamente en busca de otra víctima.
Algunos animales son más creativos. Un ejemplo de esto es el zorro. Cuando la noche es completa, este animal, tan conocido por su astucia, avanza sigilosamente por el bosque, sin ser descubierto jamás. Todo le sirve: huevos, pequeños animales indefensos. Parecido, aunque diferente, es el modus operandi de la comadreja. Igual de sigilosa que el zorro, y no menos astuta, la comadreja ingresa por los huecos de los graneros y arma un despilfarro entre las gallinas del lugar robándole los huevos. Más despiadada que su compañero de los bosques, la comadreja no duda en cometer grandes asesinatos si la situación lo requiere, a saber: que el robo no pueda llevarse a cabo, o bien, que la carne fresca de las gallinas le sea más apetitosa, o, quizás, que siendo tan glotona, prefiera las dos cosas.
Los zánganos hicieron fama de mal vivientes y vividores. La gracia con la cual extraen la miel del panal hace las delicias de millones de hombres, que intentan continuar, con diverso éxito, con la milenaria tradición, aunque lo hacen silenciosamente, ofendiéndose cada vez que alguien los llama zánganos. Por lo general, estos hombres son conocidos como "señores", mote que trasladan a cualquier lado, en especial a fiestas y reuniones, donde abundan las probables víctimas de su robo.
Por no hablar de los mapaches, que no se conforman con alternar la caza con el robo hecho y derecho, sino que se encargan de lavar la comida delante del damnificado (los mapaches no generan saliva), haciendo que el pobre cazador cazado contemple cómo un rico conejo, agua mediante, se transforme en un trozo de rata infecta.
¿Y qué decir, entonces, de los gatos, que entran a hurtadillas a nuestros patios y le arrebatan la comida a nuestros perros, que duermen tranquilos su siesta de la tarde sin percatarse en absoluto de que en unos segundos van a quedarse sin bocado para la noche? Sin duda, el tema de los gatos es un ejemplo por excelencia del ladrón con alto estatus social, del ladrón aristocrático. No olvidemos que, en el Antiguo Egipto, los gatos eran animales sagrados. Así lo inmortalizan miles de los millones de jeroglíficos que adornan las tres pirámides de Gizeh y otras estructuras menores, donde el gato encabeza solemnes rituales, rodeado de acólitos que lo veneran de rodillas.
En los tiempos que corren el gato ya es considerado un animal sagrado (o por lo menos no como en la antigüedad). El dato no es oficial, e inclusive es anacrónico, pues en la época en la cual fue escrito los gatos no gozaban del estatus de deidades, pero es sabido que muchos felinos piensan que esta pérdida de respeto se debe a la aparición de Plutón, famoso por encarnar al Gato Negro en el relato de Edgar Allan Poe. Es éste, probablemente, el ejemplo clásico del gato traidor, el que lleva a su dueño a la horca, luego de descubrir ante las autoridades el lugar donde éste había escondido el cadáver de su esposa, asesinada en un lapsus de locura. Sin embargo, hoy por hoy, a pesar de ser ladrones confesos, o quizás por eso mismo, los mantenemos en casa, les prodigamos comida, afecto, una caja de arena y kilos de lana desembrollada. Pero, en lugar de enojarnos con su actitud delictiva, les instamos a que se empeñen en mejorar su ardid cada día. Esto es así porque el gato, como ladrón, es utilitario a otros fines. Dejemos un gato en nuestra puerta. Démosle de comer un tiempo. Luego, progresivamente, suspendamos las raciones. El animal inmediatamente irá a llenar su estómago a la casa del vecino. Si no lo lograse con artimañas (ronroneos, maullidos, roces constantes contra la pierna) lo logrará por otros medios, por ejemplo el de esperar paciente entre las sombras a que el vecino o vecina salga de su casa para entrar en ella, o bien, el ya harto conocido truco de pasear por las narices del perro dormido en el patio delantero, dar uno o dos giros y salir corriendo hacia el árbol más cercano con el objeto del robo entre los dientes.
"Roba a otro ladrón y tendrás cien años de perdón", o cómo un ladrón logra la aclamación del pueblo
Robin Fitzwalter, hijo del conde de Sherwood, instalado en el bosque del mismo nombre, junto a un grupo de fieles, atacaba a los cortesanos del príncipe Juan Sin Tierra y repartía los bienes entre los pobres, por lo que, con el correr de los meses, fue ganando fama y apreciación como salteador de caminos, y empezó a ser llamado Robin Hood, por la capucha que siempre lucía sobre su cabeza. Se comentaba que la habilidad de Robin con el arco era tan prodigiosa que, luego de pasar un tiempo escondido en los bosques de Sherwood, se presentó con sus amigos a un torneo de tiro con arco en una ciudad próxima. Dice, en el texto, de autor anónimo, que relata su vida: "Todos los premios del torneo los acaparó el grupo de Sherwood. Finalmente, la última prueba, recompensada con una bolsa de monedas de oro, la superó sin dificultad Robin Hood para asombro de todos los presentes.
"Cuando el alcalde de la ciudad entregó el premio al vencedor, le preguntó su nombre. Robin, vestido como un caballero y sin su típica capucha, contestó:
"-Mi nombre es Robin Hood.
"La carcajada fue general. Cuando las risas cesaron, el alcalde volvió a preguntar al ganador por su nombre.
"-Señor, ya os lo he dicho. Mi nombre es Robin Hood.
"El alcalde comprendió entonces que el desconocido no estaba bromeando. Llamó a gritos a sus soldados para que lo apresaran. Pero era demasiado tarde. Robin y los suyos habían huido a todo galope en sus caballos."
Otra famosa anécdota relata la incursión de Robin y los suyos al castillo de Hugo de Reinault, a fin de rescatar a Mariana:
"Robin reunió a todos sus hombres. Ya sabía que Mariana se hallaba en el castillo de Hugo de Reinault, como antes había sucedido con Much y Richard At Lea. Debían trazar minuciosamente el plan que les permitiera conseguir su liberación.
"Estaban discutiendo cómo realizar el ataque al castillo, cuando los vigilantes advirtieron que un caballero se acercaba al galope.
"A los pocos minutos, un misterioso caballero apareció ante ellos. Robin sujetó las bridas del caballo.
"-¿Quién eres que te interpones en mi camino?- preguntó.
"-¿Acaso no sabéis que en Sherwood no se puede entrar sin mi autorización? ¿Por qué habéis elegido este camino?
"-¿Me encuentro frente a Robin Hood y los suyos? Me habían advertido sobre este peligro, pero deseaba conocerlos y conocer las razones que les han llevado a enfrentarse a los normandos.
"-Pero vos lleváis escudo y armas normandas- dijo Robin, muy impresionado por la misteriosa figura y por la seguridad de su tono.
"-Lo soy, joven. Pero no debes considerarme un enemigo por el momento. Deseo conocer los motivos que os han llevado a enfrentaros al príncipe Juan. Si me parecen razonables, podéis contar conmigo. Si no es así, os combatiré.
"Durante algunas horas, Robin contó su historia al desconocido. Éste escuchó con gran atención y después pidió a Robin que le dejara descansar un rato para meditar su decisión.
"-Os ayudaré- anunció el caballero poco después. Vuestras razones me han convencido. Estoy a vuestras órdenes.
Cuéntase que, después de largarse de haber rescatado a Mariana y de haber cargado todo lo que era de valor, incendiando la fortaleza luego, Robin buscó al caballero que los había ayudado. Ni rastro de él. Nadie recordaba haberlo visto en los últimos momentos.
Hete aquí, pues, el ejemplo del ladrón que honesto que ofrece, del ladrón desprendido, una especie ya extinguida en el mundo, la cual podemos apreciar sólo en los textos que relatan sus peripecias.
Mercenarios: el ladrón asalariado o el sueldo de ladrón
Aunque se conocen más -y mejor- por su oficio de asesinos a cuenta, repetido hasta el hartazgo por la cinematografía de Hollywood y por sus series, tempranas o posteriores a los filmes, los mercenarios ladrones forman un conglomerado vasto, que por lo general actúa fuera de la ley o para la ley. Inclusive hay casos en los cuales el mercenario ladrón actúa fuera del marco legal y, a la vez, trabaja para una autoridad. Tal es el caso de los presidiarios que son soltados por sus carceleros para que delincan libremente, con la condición de que a la noche regresen al cobijo de sus celdas. Esta actividad, por supuesto, conduce a una mejora en las condiciones del preso en cuestión, que se traduce en beneficios muy apreciados como son: una celda de lujo para él solo con baño incluido, comida buena, una mujer en la cama todos los fines de semana, televisión, libros a granel, provisión diaria de alcohol y drogas; o bien, otros más humildes -aunque no menos estimados- como: cesación de actividades físicas, protección contra violaciones o ropa de mediana calidad.
Inmortalizados por el cine, los espías son una variante meticulosa del ladrón. Dedicados a robar solamente información valiosa, y poco o ningún objeto, ayudaron a perpetuar -o derrumbar- muchos imperios. Muchos de ellos adscribían a la causa, por lo que es inexacto hablar de ellos como mercenarios. Pueden ser patriotas o locos, o aventureros estatificados, trabajando para la patria, y al mismo tiempo llenando sus bolsillos. Estados Unidos e Inglaterra gozaron de una población de espías tan extensa, que varios de ellos se convirtieron en escritores de éxito. Ahí tenemos a Jhon Le Carré o Graham Greene que agotaron ediciones enteras de sus libros de espionaje. O Ian Fleming, que inmortalizó a su alter ego James Bond en decenas de títulos.
Pero, tarde o temprano, el amor a la bandera no alcanza, y cualquier gobierno hecha mano a los mercenarios. ¿Qué hubiera sido de la Alemania nazi sin sus espías a sueldo, infiltrados entre los rusos? ¿Y qué le habría pasado a la Unión Soviética sin sus mercenarios enviando información desde Berlín mismo, lo que llevó al derrocamiento del régimen del Fuhrer, algo impensado un par de años antes?
Políticos y empresarios: hacerse rico de la noche a la mañana con el trabajo (y el dinero) de otros
He aquí el ladrón más evolucionado, aquél que, lejos de desdeñar cualquiera de las artimañas de los especimenes precedentes, busca reunirlas a todas. Puede ser, a la vez, y sin pestañear: ratero, estafador, asesino, traidor; puede, en ocasiones, comportarse igual que un animal; puede inclusive dedicarse a actividades ajenas al robo si la situación lo amerita como violar o hacerse violar a él mismo, desaparecer personas, ocultar datos, mentir, y decir la verdad, o decir la verdad mintiendo. Damas y caballeros, con ustedes: los políticos y los empresarios.
No es necesario recurrir a la ficción literaria, cinematográfica o televisiva para dar cuenta de ellos, ya que son tan abundantes y ocupan cualquier sitio en el globo a tal punto no existe nación, colonia o isla paradisíaca que no posea unos cuantos. Sin embargo, cabe nombrar a un par, absolutamente ficticios, o no -quién sabe-, que lograron convertirse en celebridades. Uno es Lex Luthor, el arhienemigo de Superman, "la mente perversa más poderosa del planeta". O el Gran Hermano de George Orwell, aquélla la fábula de horror y desesperanza que se llamó 1984. GH, el enemigo invisible de quienes, como Wiston Smith, odiaban al régimen e imagen de adoración del resto de Oceanía, que, lavada la cabeza bajo el aplastante gobierno del Insog (Socialismo Inglés), seguía los designios del hombre de facciones endurecidas y bigotes abundantes, cuya existencia no estaba asegurada.
Escribió Maquiavelo, en el célebre libro El Príncipe: "Divide y reinarás". Desde allí, numerosos gobernantes buscaron ahondar en la frase, llevándola a su uso práctico. En 1976, en la Argentina, una junta militar encabezada por el general Rafael Videla tomó el control del país, conduciendo el precepto de la división a la exageración. Frases como: "Algo habrá hecho", o: "¿Sabe usted dónde está su hijo?" dividieron al país en dos partes: El Gobierno y los otros. El Gobierno era El Estado, El Mercado, La Iglesia, La Familia. Los otros eran "zurdos", simplemente. Por medio del terror, los generales de las tres juntas que gobernaron hasta 1983 ejercieron todas los métodos habidos y por haber: torturas, robos, asesinatos, atrocidades sexuales. Hicieron publicidades donde mostraban cuán grande era La Argentina, y qué equivocados y qué malos eran los otros. Obras públicas espectaculares, el mundial de fútbol de 1978 y artimañas similares les fueron útiles para desorientar a la población, mientras mataban a cualquiera que osaba levantar un poco la voz en medio de tanto ruido. A las organizaciones de derechos humanos extranjeras, que llamaban la atención por las violaciones que se cometían en la Argentina, les respondían con frases gancheras: “Los argentinos somos derechos y humanos”. Sólo cuando el tema de los desaparecidos era incontrolable, Videla pronunció una frase que quedó para la historia: “Un desaparecido es un ente, algo, alguien que no está”.
Menem, quizás, el artista del robo más sutil que ha dado la Argentina, se subió al pueblo al hombro con su: “Síganme, que no los voy a defraudar”. Empezó pobre y terminó millonario y con una sonrisa enorme. Empezó vestido de gaucho, encima de un caballo, remedando a Facundo Quiroga y terminó de traje besando la mano de los representantes del FMI. Pero no habría sido Menem sin Cavallo, su fiel ladero y mano derecha, creador de la obra del arte fraudulento más grande de la historia: La Convertibilidad. Así, y de la noche a la mañana, un peso valía tanto como un dólar y la gente salía a gastar el dinero, mientras se hacían concesiones para vender YPF y transformar al trabajo en una changa, y a la changa, en nada. Federico Klemm, Charly García, Diego Maradona, Moria Casán fueron algunas de las celebridades que contribuyeron al inmenso lobby menemista. Empresarios como Macri (padre e hijo) y Roca se beneficiaron con la política del uno a uno hasta tal punto que Macri hijo se presenta a cada elección como el candidato (la información no es oficial) “sucesor del presidente más grande en la historia de la Republica Argentina”, dicho tan frecuente del dueño del Canal Nueve, del diario Infobae, la radio FM. La Mega, la radio AM. diez, y otros emporios e incuestionable amigo del doctor Saúl, Daniel Hadad.
Conclusión
¿Qué más decir? Si aún continúan vivos, muy poco. Sólo espero haberles hecho pasar un rato agradable antes de comenzada la actividad diaria. Para despedirme de todos ustedes, ladrones, grandes o pequeños, rateros o estafadores, clandestinos o legales, encumbrados o marginales, pungas o versificadores de fina inteligencia, una frase: ¡A robar, que se acaba el mundo!
Monday, May 01, 2006
Resumen acído de noticias
En un reportaje a Radio Mitre, la cantante floklórica, Mercedes Sosa, habló sobre su larga convalecencia y contó cómo la ayudó el reencuentro con su público. Ayer ofreció una selección de lo mejor de su repertorio en un recital ante una multitud en el Monumento a la Bandera de Rosario. Según palabras de La Negra, "cantar la fue curando".
Lo que no dijo es que, durante toda su carrera sufrió un problema de hígado que la obligaba a quejarse a todo momento, largando gases al público que iba a verla en cada recital.
Mierda!
Masivos actos en todo el mundo para celebrar el Primero de Mayo
Millones de trabajadores reclaman mejoras en salarios y condiciones laborales. Se registraron algunos incidentes en Alemania. En España, los sindicatos aprovecharon para sumar su respaldo al proceso de paz en el País Vasco.
Mientras tanto, acá, en la Argentina, dos millones de personas partieron a la Costa Atlántica para quitarse el estress luego de... dos semanas de trabajo!!! Sin embargo, acá se quedaron selectos trabajadores, como, pr ejemplo: Raúl Castells, Luis Delía, Daniel Hadad y El San Expedito
Vamo!!!!
Incautan tres toneladas de marihuana en Misiones
Efectivos de Gendarmería hallaron la droga escondida en un camión durante un operativo en la ruta 12, cerca del paraje Colonia Naranjito. El conductor corrió y logró fugarse.
Bien. Al otro día de realizado el operativo, se hallaron los uniformes de los gendarmes colgados .
de un auto que carecía de patente. El auto en cuestión era un Falcón Verde, con un sticker en el parabrisas, el cual decía: "No a los autos anfibios".
Cacona!!!
Desde el Gobierno prevén una inflación del 1,1% en abril
Así, el alza acumulada desde principio de año llegaría al 4%, en línea con la previsión del 12% anual del Ejecutivo. En el marco de los intentos oficiales por mantener acotadas las subas de precios, esta semana habrá nuevas reuniones con sectores de las cadenas cárnica y textil.
Tan real es esta alza, que muchos entendidos ya la notaron en las barrigas de Anibal y Alberto Fernández, en la cara del juez Zafarroni, y en el ojo mocho del presidente Kirchner, que ahora...Mira bien!!!!!
Pedófilo!!!!
Lo que no dijo es que, durante toda su carrera sufrió un problema de hígado que la obligaba a quejarse a todo momento, largando gases al público que iba a verla en cada recital.
Mierda!
Masivos actos en todo el mundo para celebrar el Primero de Mayo
Millones de trabajadores reclaman mejoras en salarios y condiciones laborales. Se registraron algunos incidentes en Alemania. En España, los sindicatos aprovecharon para sumar su respaldo al proceso de paz en el País Vasco.
Mientras tanto, acá, en la Argentina, dos millones de personas partieron a la Costa Atlántica para quitarse el estress luego de... dos semanas de trabajo!!! Sin embargo, acá se quedaron selectos trabajadores, como, pr ejemplo: Raúl Castells, Luis Delía, Daniel Hadad y El San Expedito
Vamo!!!!
Incautan tres toneladas de marihuana en Misiones
Efectivos de Gendarmería hallaron la droga escondida en un camión durante un operativo en la ruta 12, cerca del paraje Colonia Naranjito. El conductor corrió y logró fugarse.
Bien. Al otro día de realizado el operativo, se hallaron los uniformes de los gendarmes colgados .
de un auto que carecía de patente. El auto en cuestión era un Falcón Verde, con un sticker en el parabrisas, el cual decía: "No a los autos anfibios".
Cacona!!!
Desde el Gobierno prevén una inflación del 1,1% en abril
Así, el alza acumulada desde principio de año llegaría al 4%, en línea con la previsión del 12% anual del Ejecutivo. En el marco de los intentos oficiales por mantener acotadas las subas de precios, esta semana habrá nuevas reuniones con sectores de las cadenas cárnica y textil.
Tan real es esta alza, que muchos entendidos ya la notaron en las barrigas de Anibal y Alberto Fernández, en la cara del juez Zafarroni, y en el ojo mocho del presidente Kirchner, que ahora...Mira bien!!!!!
Pedófilo!!!!
Tuesday, April 11, 2006
¿Qué es la raza perdida?
No nos deberíamos presentar, ya que no existimos. No somos nada, no nos ven, a pesar de que estamos vivos, y caminando entre la gente común, observándolos, riéndonos, queriéndolos escupir.
¿Qué es la raza perdida? Sencillamente, los marginados, los que no encontramos lugar, los que aprendimos a odiar con el tiempo, un odio seco, sin lágrimas. Un puño para infringir daño, que es lo que queremos hacer, que es lo único que nos queda luego de masticar bronca.
¿Qué es la raza perdida? La que está cansada pero continúa, porque continuar es el único modo de persistir. El sistema fue creado para violentarnos, pues violentémonos. Somos los que caminan, los que salen a las cuatro de la mañana a visitar las calles desiertas, los que vomitamos ante un televisor, los que nos atrevemos a desearle muerte al prójimo. Sin banderas, ni religiones, ni ideologías, ni clases sociales. Sin pueblo y sin fraternidad, la raza perdida es una cohorte de traidores que quiere oscurecer el sitio iluminado, que ama las sombras, que desea a la mujer del mejor amigo, que no se detiene.
Porque no es rebeldía, es diferencia.
¿Qué es la raza perdida? Sencillamente, los marginados, los que no encontramos lugar, los que aprendimos a odiar con el tiempo, un odio seco, sin lágrimas. Un puño para infringir daño, que es lo que queremos hacer, que es lo único que nos queda luego de masticar bronca.
¿Qué es la raza perdida? La que está cansada pero continúa, porque continuar es el único modo de persistir. El sistema fue creado para violentarnos, pues violentémonos. Somos los que caminan, los que salen a las cuatro de la mañana a visitar las calles desiertas, los que vomitamos ante un televisor, los que nos atrevemos a desearle muerte al prójimo. Sin banderas, ni religiones, ni ideologías, ni clases sociales. Sin pueblo y sin fraternidad, la raza perdida es una cohorte de traidores que quiere oscurecer el sitio iluminado, que ama las sombras, que desea a la mujer del mejor amigo, que no se detiene.
Porque no es rebeldía, es diferencia.
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