Ejercicios para descubrir el poema desgarrador
Claven a un palo la pata de un gallo y déjenlo colgado, cabeza abajo, aleteando a cinco centímetros del suelo. Luego, cierren los ojos y presten atención; lo que queda es el sonido.
Arranquen todas las flores de un arbusto y pártanlo a la mitad, fijen la vista varios minutos, sin pestañear; lo que queda es la imagen.
Introduzcan agujas de diversos tamaños en las palmas de sus manos; las sensaciones táctiles de los diferentes dolores se conjugarán en un solo, único dolor.
Acercar la nariz a la mierda recientemente defecada; ése es el aroma más asquerosamente poético que existe.
No coman alimentos, fúmenlos, aspírenlos. Tomen un mendrugo de pan y desháganlo, desmenúcenlo en partículas de polvo y traguen las partículas por la nariz hasta no dejar nada. Aliméntense de drogas, sírvanse suculentos platos con hojas de chala, guarniciones de cocaína. Beban flores de floripondio licuadas. Sáquense sangre de la nariz e inyéctensela.
Mezclen todos los sentidos en un vómito bestial y contemplen el resultado.
Tuesday, May 09, 2006
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